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viernes, 10 de diciembre de 2010

Gitaneo virtual

Sólo quiero dejar registrado que mi gitaneo no tiene límites. Estaba pensando como reconvertir mi blog en uno que tenga que ver con mis ilustraciones y el té, y pensé: Quizá lo mejor será pescar todos los posteos de este blog y trasladarlos a un nuevo blog, o al vivesimple. Y nueva casa para mis escritos y así esta casa queda vacía para empezar a llenarla con contenidos de letras y hojas. Y me dí cuenta que es un cambio de casa virtual, un cambio más en mi vida...jajaja, me río de mi misma y no dejo de pensar en las sabias palabras de la Donda, que me decía 6 meses aquí, 6 meses allá,...pas bien má cherie...para mi alma, que ya está encontrando el árbol del nido, y los árboles, no es bueno transpantarlos, menos andar con ellos de allá para acá.

lunes, 15 de noviembre de 2010

The look of love

The last post was on July 28. That day coincidently it was the very half of my trip and that day I met the man that I would never wanted to be without him on the future.
It was the look of love, the smile of love, the good chats of love and everything that I could imagine: all in a same smile, in a same "package", all in a same shot.
And we decide to look at each other and , what it is more important, to look to same directions, for the rest of our lives. That is my Berlin. It brought my man to the front of my door...

miércoles, 28 de julio de 2010

Siempre en Berlín, a las 6 de la tarde

Ayer en la noche, como hace meses, muchos meses, empecé a suspirar. Alarma. Siempre alarma. O por felicidad o por tristeza. Esta vez era una mezcla. Algo se terminaba de cerrar pero se sentía pesado. Y sólo el recuerdo de la pesadez del año pasado me apanicó y me puse a rezar, a rezar y sólo rezar, en mi pieza blanca, de techos altos de la calle Raumer. Y sirvieron las oraciones, como siempre.
Hoy en la mañana puedo mirar los árboles de la plaza sin esa malla de por medio, ahora los veo claros y brillantes, entra más viento, y me acaba de llamar Rei para juntarnos a las 6. Porque las buenas juntas, son siempre a las 6, sea donde sea, acá en Berlín. Y ahora los suspiros se calmaron y se instala una curva cóncava en mi rostro.

miércoles, 21 de julio de 2010

Las velas de la plaza Helmholz Platz

Anoche venía llegando de un largo y conversado paseo junto a un querido amigo, nuevo alemán, antiguo chileno,  (y todo un berlinés) cuando al asomarme por la ventana del  departamento en el que estoy viviendo, veo en la plaza de al frente, la HelmholzPlatz, una serie de velas, conjuntos de velas,  que se veían repartidos por la plaza. No era un velatorio. No eran velas en memoria de alguien ni en protesta por algo. Eran velas de picnic. En todas esos puntitos de luz habían personas, con copas de vino, un mantel y algo rico para comer. Eran las 12 de la noche. Muchos llevaban horas y otros habían llegado hace poco, me contó Sergio, el ángel que me aloja en Berlín. Los berlineses me han impresionado por la forma de apropiarse del verano, por el uso de los espacios públicos. Se los toman todos. Algo así como las familias que van a hacer asados al Cerro San Cristóbal, o al Parque Padre Hurtado, pero acá es en todas las plazas, plazitas, plazuelas y es gratis...Alemania siempre suena a idioma complicado y frío, a gente y barrios grises, a muro. Eso está atrás, bien lejos atrás. Berlín es lejos la capital más ondera que he encontrado en mi periplo europeo, gente "laid back" como dicen los gringos (qué gran expresión). Una mezcla de Amsterdam sin cuetes libres y gente relajada. Si, está bien, es verano, pero pucha que se goza el verano en la capital.
Definitivamente saber algo de alemán ayuda, no porque la gente te va a hablar más, sino porque descifro más códigos, escritos y orales. Hablar otro idioma es hacer crecer otra cabeza. Y acá, desde este departamento de la ex Alemania oriental, con aires de pasado por todas partes, asomo mi nueva cabeza por la ventana.

sábado, 12 de junio de 2010

Los impresionistas están de paseo en San Francisco!



Este posteo se los dedico a mis amigas Pilar Aventín, Marisol Bergman, Virginia Donoso y mi amigo José Triviño, de quienes sentí la compañia de sus miradas, mientras recorría, cuál inspectora con lupa, interesada y embelesada, cada una de las piezas de la colección.

Resultó que este año y hasta el próximo, el museo de Orsay, de París, se encuentra en etapa de restauración. Y para los lienzos no se quedaran esperando a que sus salas estuvieran listas, la directora del museo, muy amiga del  director del museo De Young, dijeron: 
-Y si mandamos las pinturas de los impresionistas para San Francisco, y hacemos dos exposiciones: una sobre el nacimiento de esta nueva forma de pintar y ver el mundo, y la otra sobre los grandes exponentes del postimpresionismo? 
Entre oú lala y oh, my god; el champán y el bourbon, se hicieron las gestiones "et voilá", más de cien originales cruzaron el Atlántico. Tocó que Norma y yo estábamos para la apertura de la primera de las dos exposiciones: El nacimiento del impresionismo, pinturas desde 1856 a 1874 ...una de las mejores exposiciones que he visto en mi vida ( que no han sido pocas, modestia aparte). En 7 salones, que comienzan por unos pasillos rojo carmenére, donde cuelgan retratos de los señores pintores y la única mujer, Berthe Morisot, se muestra el contexto histórico , social y artístico del París de 1856 hasta 1874, donde germinó esta nueva forma de mirar y de plasmar lo que el artista quería. Cambiaron la luz, los sujetos, las técnicas. Los impresionistas impresionaron, causando escándalos por la manera “ poco académica de pintar”.
Quien sabe si la inauguración de la segunda parte me pilla en San Francisco...


Fue un sábado, a las 10:30 que se inauguró en el museo De Young, de San Francisco, esta exposición. Y estuvimos ahí, en la apertura de la expo, emocionadas, con lápiz y papel y cuando llegamos al 7mo. salón de la exposición, con gusto a poco....

The birth of Impressionism 1856-1874
Mayo 22, Museo De Young, San Francisco, 2010. Con mi amiga Norma Dryden

Bouguereau pintó el nacimiento de Venus, en honor a Boticelli, y venía de la escuela italiana manierista. Las manos y cómo se entrelazan los dedos son de un realismo tridimensional. Lo mismo pasa en la pintura la virgen de la consolación (él perdió a su mujer y dos hijos, antes de pintar este cuadro).  A mi me encanta Bouguereau...si, lo sé, que se me va a las pailas la vanguardia si declaron que me gusta este pintor, pero no puedo hacer nada frente a sus óleos de ángeles, mártires, mujeres y hombres rellenitos y la exquisitez con que pinta las manos...sobre todo las que se entrelazan. A Bouguereau lo conocí en Franklin, Santiago, en la picá de marcos, de la Sra. Marcela. 

Los salones de París eran los campos de batalla año a año. Mientras menos valor tenía tu cuadro, más arriba de la pared te ponían.
Los futuros impresionistas nunca fueron aceptados en los salones. Bouguereau era uno de los favoritos de la socialité.

Gustave Moreau usa lineas de colores sobre la pintura, como la Virgi con el lápiz blanco.

A la academia le encantaban las escenas teatrales, dramas griegos, mitos, leyendas y retratos.











Jules Bastien Le Page pintó a estos campesinos, Haymakers- Los planos de su pintura salían de lo común, así como las proporciones de las figuras y la cara de la campesina. Me recordó Chiguayante , la vianda de la derecha, la misma que usaban los obreros para llevar su colación diaria, la que yo veía en las mañanas mientras esperaba el bus que me llevaba al colegio.


Jules Breton, por su parte, pintó The Harverster, que bien podría ser la Sofía Loren caminando por las calles de Roma. La mujer, retratada con fuerza, belleza, determinación, transmite el esfuerzo de la pega…





Millet, que pertenecía a la escuela Barbizon, pintó todas sus escenas campestres en este tiempo 1868 al 1873, Spring.

Esta pintura de Pierre Puvis de Charanne me cautivó por la simpleza de las líneas, por el tono sepia de la imagen y por lo esperanzador del mensaje con la mujer con su mano en alto y la estaca en el suelo. Tiene algo de grabado japonés y mucho de Nogalina, que me fascina...


  
Entre el 70 y el 71 hubo guerra con Inglaterra y además civil en Francia ( Napoleón III). Eso se plasmó en la pintura. Fue Manet quien primero empezó con los cambios. La infuencia del arte español fue principalmente en los tonos, las luces, la paleta oscura y los sujetos, sus expresiones. Él fue como el Velásquez de los boulevares.
Velásquez 1599-1660 y Goya 1746-1828
Manet: The escape from Rochefort ( la historia de un compadre "insurrecto" que se escapó de una prisión por bote).

Otra pintura, Moonlight over the port Boulogne

Fantin Latour, maestro del Still Life, tiene unos crisantemos awesome! AWE de ahora en
adelante.

La escuela de Batignolles, el barrio que concentró a los pintores rebeldes de los salones de París. En el café Guerbois se juntaban Sisley, Renoir, Manet, Monet y Bazille a echar la talla. Bazille tenía plata y compartía su estudio. Renoir le hizo un retrato, mientras él pintaba.  Bazille murió super joven en la guerra franco prusiana.

1874 exhbibition at Nadar´s Studio: los impresionistas, palabra que salió de un cuadro de Monet: Impression.Sunrise


Whistler´s mother: James Mac Nelly Whistler:
Fue exhibida por primera vez en 1933 en US y los americanos la tomaron como una imagen que los representaba en medio de la Gran Depresión, como ícono de paciencia, resilencia y carácter fuerte.


Berthe Morisot vivió entre 1841 y 1895. Una de las pocas impresionistas famosas. Hay otra mujer que no recuerdo el nombre y que no estaba en la exposición.
The cradle.

Alfred Sisley, siguiendo los logros de los ingleses John Constable, William Turner y Joseph Mallord, maestros en  retratar las condiciones luminosas de la atmósfera, aprendió mucho de estos hombres.

Renoir The Swing 1876 AWE   Alguerian lanscape
 



Monet; La gare Saint Lazare, AWE los morados! Le Seine at Vetheuil, 1879




The dancing lesson, Degas, 1873-1876 A Degas le gustaban las escenas de la vida cotidiana. En este cuadro me fascina la niña que está arriba del piano, a la izquierda, rascándose la espalda. El movimiento del cuello es perfecto. El maestro parece Chino.
Sus jinetes de carreras son también un sujeto recurrente de su pintura.

Pisarro y Cézanne Pontoise et Auvers sur Oise. La casa del hombre colgado, Cezanne.






Adolphe Monticelli 1824-1886. Lo encontraron un loco y no entendieron su pintura, ni trataron. Y Van Gogh  tenía 6 cuadros de él. Grueso, brillo, color, expresión, en una still life painting.

miércoles, 2 de junio de 2010

Diario ( de atrás para adelante) III Parte





Miércoles y jueves fueron travesías a bordo de nuestra ladybug, un flamante escarabajo último modelo, rojo y aerodinámico, que nos llevó por el Napa Valley, Slownoma, y luego a pulular por San Francisco. Los highlits del dia fueron de entradita, la mejor tienda de ropa descartada y de segunda mano, Eco Thrift en Vallejo. Un sueño, casi lloro, no podía creer los precios y la calidad de las cosas….
El mercado gourmet de Napa y todas las viñas que están al alcance de la mano y de los bolsillos algo gorditos, pero nunca tanto, nos sorprendió.
El camino a Sonoma estuvo d sueño, de echo algo dormí, pero las nubes estaban bajas, llovía a veces y el bosque aparecía y desaparecía.
En Sonoma hay un cine que cuando está cerrado ponen a una muñeca tamaño natural en la boletería, parece película de David Lynch. También hay un pasaje lleno de bares irlandeses y un resto nepalés.

El jueves fuimos en Ladybug a explorar: el exploratorium, el palacio de bellas artes, el Golden Gate Park y el puente Goleen Gate, tomando las respectivas fotos desde el view point y yo caminé la mitad del puente a pata. Alcatraz se aprecia en todo su esplendor. Castro con el mejor restaurant indio, Kasa. Me emocioné en cada calle de  Castro, imaginando todo lo que allí pasó hace ya 30 años. Harvey se respiraba por todos lados, la frescura de los gays estaba en las veredas, en las tiendas….camino a casa pasamos por el edificio de las mujeres, con sus monumentales murales.
Llegamos a casa cocinar para los Dryden y yo me lucí con la kale al horno. Unos ricos arroces y “greens” salteadas fueron el menú. El postre: unas canciones de los Dryden en el karaoke, donde como nunca, ví gente fea que llegaba a dar susto.

El viernes partimos, dejamos a Ladybug en Wallnut Creek y tomamos un super brunch en Katy´s Creek. Memorable y delicioso. Tomamos el Bart y nos pusimos a conversar, tanto tanto que casi llegamos al aeropuerto! Nos devolvimos y llegamos a nuestro hostal Adelaide, en la calle Isadora Dunca, qué mejor? Estábamos en el centro mismo, a pasos de Farmer Brown y del hookah lounge del iraní que lo encontré un chanta pero que mi amiga Norma lo adoró.
Adelaide es de los mejores hostales que he estado en mi vida (www.adelaidehostel.com). De dueños irlandeses, tienen todo lo que la viajera requiere y a módicos precios. Candados, toallas, tures, shuttles al aeropuerto, pcs, wifi gratis, exquisitos sillones, buena luz en los espacios comunes y una cocina con muchas mesas grandes donde compartes o compartes. El  desayuno es una apología al pan, a la nutella y toda clase de mermeladas. Memorable.
La pieza la compartimos 4 días con un francés y una surcoreana. Todo tidy, limpio y buena onda, una gran comunidad.

Nuestra vida de 4 días en San Francisco fue básicamente caminar, comer, tomar, abrir la boca sorprendidas ante las escenas repletas de distintas bellezas, fotos, librerías, tiendas bellas, y tés y tés.
Volvimos a Chinatown, comimos pato, tomamos y compramos tés, volvimos al hookah lounge, yo estuve en borders como 3 horas, y otras 3 en Chronicle books, tomé té y comí fudge de té verde en el Samovar.
Vimos un show de niños bailando danzas del mundo, caminos por los jardines japoneses de té y …en el museo De Young, una de las mejores exposiciones de los impresionistas, el Nacimiento del Impresionismo. En 7 salones, se muestra el contexto histórico , social y artístico del París de 1856 hasta 1874, donde germinó esta nueva forma de mirar y de plasmar lo que el artista quería. Cambió la luz, los sujetos, las técnicas. Los impresionistas impresionaron, causando escándalos por la manera “ poco académica de pintar”. La curatoría estuvo maravillosa, realmente uno de los puntos altos de mi vida fue haber visitado esta expo. Con Norma nos pasamos horas, y salimos tan rellenas de emociones, ideas, visiones, que luego de caminar por el zen japo, partimos a casa ( Ver próximo posteo). Antes pasé por la tienda del museo y salí llena de bellos libros…uno especial para mi amiga Norma. Yo ese sábado terminé sola tomando té en le atardecer frío de San Francisco, luego viendo libros de historia en la Union y me junté más tarde con los Dryden, después de una larga conversa con Gorgias.
El domingo me fui a correr a la plaza de la Grace Catedral, recorrí la iglesia y sus laberintos dibujados, sus murales de la UN, y la capilla por los enfermos  y muertos de Sida. Hice Taichi con unos viejitos chinos  y luego tomamos el F train en la Market Street para hacer el paseo de Castro a los muelles atestados de gente. En el trayecto me enamoré de los ojos de un indio, que era químico y que había nacido en Nueva York. Y ahora vivía allá en SFO.
Los muelles de San Francisco son turísticos al estilo de Miami, mucho globo, golosinas con forma de todo lo imaginable,  plástico, y cosas colorinches. Es el mundo antizen.
Pero cerca de ahí, del Pier 39 está la fábrica de chocolates más deliciosa del mundo, jajaja. Ghirardelli. Me topé con estos chocolates en San José y luego mi amigo Arif me dijo que era un must de mi paso por San Francisco.
De ahí partimos a Lombard Street, una exquistez de calle, la más torcida del mundo. Parece un juego de niños ver como los autos van bajando y van doblando los plieges de la calle lombard.
Caminé de vuelta, Norma se  fue en bus. Llegó con un bello gorro de regalo para mí y té de rosas. Cute.
Bajamos fotos, música y terminamos el día en un restaurant italiano de lujo.
Esa noche me costó dormir y nada despertarme. Desperté antes de las 6 am y sólo quería irme, hacer la despedida rápida, para que fuera menos dolorosa…Y así fue, micro, tren y luego shuttle, a la hora ya estaba en el aeropuerto de San José. San Francisco quedó atrás, esperándome.
Cómo no iba a llorar? Sin verguenza y dulcemente acompañada en la pena me sentí, por las muchas personas que les ha pasado lo mismo; sólo basta ver en las librerías las citas y libros sobre San Francisco...

Lo que viene luego es una larga jornada camino a Poughkeepsie, a la casa de mis adoradas amigas. Jornada que incluye conocer a un guapo hombre en JFK que me ayudará a llegar a Manhattan, una noche en la Grand Central, con los homeless y el policia Fischer, la chica que se parecía a la Claudia Bustamante pero en negra y que me regaló el applepie más ostigoso de mi vida y la llegada a pata  a la casa, porque el el camino estaba cortado. Valor. Además, dormí como saco de papas en el tren y de pura dormida me bajé antes de Poughkeepsie, en New Hamburg. Por suerte atiné y salté de vuelta al tren.
Pero ya estoy acá, en mi cafecito tetería favorita en Poughkeepsie, the Crafted Kup, rodeada de bellos sillones y buena música, y por supuesto, bon thé!








Diario ( de atrás para adelante) II Parte

El día domingo fue estar echadas como gatas de chalet en la terraza de los Drydens. El clima de tierra adentro de la bahía es más amoroso, tibio, seco y corre brisa fresca. Martínez, el pequeño pueblo donde estábamos, es famoso por que inventó el Martini ( trago que nunca más pude tomar después de un feroz carrete en el departamento de Alberto Chang, en Viña…) y porque tiene una cárcel. Por eso su centro está lleno de oficinas donde te ofrecen la mejor tramitación de fianzas. Martínez es tranquilo, pero lindo, rodeado de cerros, bellos jardines y paisajes que me recuerdan las ondulaciones juguetonas de Llau Llao camino hacia la costa. En el centro tiene muchas tiendas de antigüedades y una taquería donde he comido los mejores tacos de mi vida: Taquería Los Toreros. Los mejores de mi vida, repito. Además con Norma compartimos un Chile relleno, uau, que cosa más rica. Ni parecidos a los Mole Mole de Poughkeepsie, este resto de acá no le llega a los talones.
 Más tarde nos encontraríamos en un bar de karaoke….si, un domingo en la tarde en Martínez, la “juventud” de 40 va a cantar. Es de esos bares que a mi me dan arcadas, pero acompañé con mi mejor cara, por lo menos por un rato.

El lunes San Francisco nuevamente, partimos en el Bart, ultra rápido, desde los valles a la bahía. Un hombre se puso a cantar Yellow Submarine en medio del pasillo, feliz y contento,  y luego se bajó. Sería el primer hombre  que vería de una serie de personas que ví cantar en las calles de San Francisco, una señora cantando ópera en las calles de The Castro, acompañada por quien quisiera sumársele en sus  cánticos operéticos callejeros. Fabuloso.
Partimos, por dónde partimos…por el SFO MOMA ( www.sfomoma.org) pero no avanzamos mucho más allá de la tienda…una verdadera biblioteca y museo de objetos de diseño, de todo mi gusto. 


Luego de un par de horas y prometiendo volver, nos fuimos directo a ChinaTown,  a sumergirnos en las  tiendas de alpargatas, Norma buscaba un pijama nuevo, que por lo menos conmigo, nunca encontró. Joyas, ropa, chimuchina, mucha chimuchina de colores, brillantes, alegres. Y tés, tés por todos lados. Tés que se convertirían en mi nueva obsesión en unos días más. Almorzamos en un restaurant que nuevamente me trajo a Chiloé a la memoria, esta vez, Norma fue la que lo mencionó. Nada tenía que envidiarle a esos restaurantes de la costanera de Castro, no esos turísticos sino a los que van los parroquianos chilotes, de techos bajos, con un ascensor con polea para subir la comida, y pasando por la cocina para poder llegar al restaurant. La comida sublime y gigante.

Luego de Chinatown partimos a Japantown, lo nuestro, ese día , era el lejano oriente. Japantown dormía siesta para ser sincera. Pero comimos Mochi y tomamos gingeroot bebida. Los mochi, de harina de arroz y rellenos con porotos rojos, una delicia de oriente. Lindo, limpio y elegante, así se mostró Japantown ese día de lluvia para mí.


La noche terminó en el bar del Hotel Utah, en la zona más ruda de San Fran, al otro lado de la línea del Caltrain. Ese bar es de libro, con una barra de mahogany, traída de un barco antiquísimo. Mascaronas, copas antiguas, de cristal grueso y una serie de artilguos de antaño colgados. Además de un escenario y un open mic esa noche. Con un conductor de película, por lo lindo y simpático. Oscar cantó esa noche, así como muchos artistas que tocaron para el público y para una chica rubia, que había muerto recién…

El martes los Dryden nos sacaron a pasear. Destino Big Sur al que nunca lleganos porque íbamos parando a cada rato y se hizo tarde. La primera parada fue Café Fanny, un cafecito ondero, familiar, al estilo del Espresso, con unos desayunos sublimes y un olor a pan que perfumaba todo el barrio. Fue la primera vez que ví caffelattes así.


Pasamos por el bar Ashkenaz, y seguimos destino a Montgomery donde John Steinbeck escribió Cannery Row ( que tengo que leer, porque creo que es un librazo). Bien gringo el pueblo, pero lo mejor fue llegar a él parando en los puestos de frutillas recién cosechadas, corazones de alcachofas fritos, cerezas, todo fresco porque los estábamos en la región donde el agro ruge fuerte en USA.
Las playas, la comida, los paisajes que suben y bajan son un deleite. Llegamos justo a tiempo a San Francisco, para asistir a la clase de Hip Hop de Jesse, la hija mayor de Oscar. El hijo chico, de 23, “showed up”también y luego fuimos a una taquería picante en un barrio picante de por ahí.  Estuvo bueno, para terminar un día de lujo.